CARTA ABIERTA






Carta abierta a:


The Walt Disney Company                                              Marzo 26, 2011
500 South Buena Vista Street
Burbank, CA 91521-0007
USA


A la atención de: Robert Iger, presidente y director ejecutivo / John E. Pepper, Jr., presidente de la junta directiva / Anne Sweeney, presidente de Disney-ABC Television Group y co-directora de Disney Media Networks / Andy Bird, presidente de la junta directiva de Walt Disney International / Steve Jobs, miembro de la junta directiva de The Walt Disney Company, co-fundador y director ejecutivo de Apple Inc. y el mayor accionista privado de Disney.


En copia: David Kappos, sub-secretario de Comercio Internacional para la propiedad intelectual y director de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de los Estados Unidos (USPTO), Antonio Campinos, presidente de la agencia responsable del registro de marcas registradas y diseños de la Unión Europea (OHIM).



Tema:  No al abuso de Disney contra el dominio público



Queridos Bob, John, Anne, Andy y Steve,


todavía recuerdo mi primera experiencia de niño en los cines, El Libro de la Selva, 1967 de Disney, que me marcó profundamente abriéndome a las extraordinarias posibilidades que la cinematografía ofrece a nuestros sueños y a nuestra imaginación. Que por cierto fue la última película animada producida por Walt Disney, quien murió durante la producción.

En la sociedad global de hoy en día, el mundo continúa avanzando en conjunto mientras las multinacionales desenfrenadas aún parecen creer que lo poseen todo. Y de alguna manera nos hemos acostumbrado a ellas. Pero, ¿quién se hubiera imaginado que un legendario benefactor de los valores humanos universales como Disney emplearía ese tipo de prácticas de negocios descaradamente injustas que hemos visto en los últimos años?

Consideren, por ejemplo, las incansables actividades de Disney implicando obras del dominio público, ese preciado tesoro de la experiencia humana colectiva. Previamente, cincuenta años después de la muerte de su autor, una obra original vendría a ser un recurso a disponibilidad de todo aquél que deseara adaptarlo, dibujarlo o basarse en él. Este es un sistema fenomenal que abre las grandes obras de la humanidad a la siguiente generación de artistas y públicos.

Sin embargo, a pesar de haber sido uno de sus mayores beneficiarios y de haber generado enormes ganancias ya desde 1920, Disney pretende evitar por tanto tiempo como sea posible que sus creaciones entren en el dominio público, así que ya en los años 90 presionó con éxito al Congreso de Estados Unidos para ampliar el concepto de ‘derechos de autor’ a la edad del creador más 70 años, campaña que resultó en el Acta de Extensión del Concepto de Copyright (CTEA) de 1998 o el “Acta de Protección de Mickey Mouse”.

Y como si la asombrosa capacidad de la empresa Walt Disney para influenciar a los Estados Unidos e incluso a la legislación internacional no fuera suficiente, los continuos intentos de convertir personajes de dominio público en propiedad privada de Disney resultan en nada menos que en el derecho exclusivo de Disney para utilizarlos.

Walt Disney Company tiene en la actualidad una solicitud de marca registrada en curso en la Oficina de Patentes y Marcas Registradas, presentada el 19 de noviembre de 2008 por el nombre “Blancanieves”, lo cual podría cubrir todo tipo de usos en el entretenimiento en directo y en cinta grabada, en televisión, radio, escenarios, ordenadores, Internet, noticias y en fotografía, exceptuando obras literarias tanto de ficción como de no-ficción. (Oficina de Patentes y Marcas Registradas de EEUU: situación de la marca comercial Blancanieves)

Podemos ver que Disney ha estado planeando estas furtivas estratagemas durante años sin apenas levantar un murmullo entre el público, ya que o bien desconocen el tema o bien no han acertado a valorar las consecuencias, que son potencialmente devastadoras.

Esperamos sinceramente protestas públicas a lo largo y ancho del globo pronto, porque si Disney continúa su acotamiento del dominio público, como ha conseguido hacer dentro de la Unión Europea, arramblando con Blancanieves, Pinocho, Cenicienta, Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan, Bella Durmiente y La Pequeña Sirenita, no habrá otra película titulada Blancanieves, ni Pinocho, ni Cenicienta ni La Bella Durmiente que no sea de Disney o sin el permiso de Disney, nunca más.

Las obras en el terreno público están, por definición, a disponibilidad del uso público. No obstante, ayudada por las oficinas de marcas registradas alrededor del mundo, la empresa de Walt Disney sigue arrebatándonos algunos de los personajes más queridos por la humanidad, y no sólo a nosotros, sino también a las generaciones venideras de niños.

Mientras redactábamos y comenzábamos a diseñar The True Snow White como película de acción atemporal, nos preguntábamos constantemente qué había tras los rumores de la industria del cine según los cuales Disney “posee” de hecho Blancanieves y si en algún momento la cedería.

¿Cómo puede justificar Disney un derecho semejante? Especialmente hoy en día, dado el número sin precedentes de versiones de películas que participan del título Blancanieves y que han empezado a desarrollarse a partir de la publicación online de La verdadera Blancanieves el 26 de noviembre de 2007: 1. Los hermanos Grimm: Blancanieves de Relativity Media; 2. La Blancanieves y el cazador, de Universal y 3. la propia contribución de Disney, titulada Nieves y los Siete.

No hay manera de saber hasta dónde llegará Su Majestad Hollywood en su actual psicosis por determinar quién es de verdad “la más bella de todas”; ni si Disney va a ir a por todas en su intentona de hacer “propiedad privada” de la marca Blancanieves en Europa (y quizás pronto también en los Estados Unidos) ni tampoco podemos saber cuándo.

Anticipándose a esta posible contienda, y a fin de determinar el estado actual de la cuestión, La verdadera Blancanieves pretendió, y de hecho se le acabó concediendo, el estatus de marca registrada en Austria, el 10 de junio de 2008. A continuación, procedimos a registrar la marca comercial nº 8752404, publicada en el Boletín 2010/88. No obstante, Disney se opuso al registro de la marca, como era de esperar, y por eso ahora tenemos la oportunidad de explicar nuestra posición.

Parte de esa posición en la que estamos es la siguiente. Si Walt Disney Company quisiera actuar de buena fe y operar en términos justos y equitativos con sus creativos contemporáneos, sugerimos que la empresa:

1.  Pare de registrar marcas que alcancen títulos y personajes de obras de dominio público;

2.  Libere aquellas marcas que desde el principio nunca se debió conceder a Disney y las devuelva por voluntad propia al dominio público;

3.  Y cambiad vuestras maneras de hacer las cosas, si insistís en tener derecho alguno sobre los personajes de cuento del domino público, recalcando honestamente que es La Blancanieves de Walt Disney, por ejemplo, así como ya hicisteis con La Blancanieves y los Siete Enanitos de Walt Disney, Pinocho de Walt Disney, La Cenicienta de Walt Disney, etc. Ya entendéis la idea.

La cuestión principal es: ¿qué intenciones hay tras el registro de “Blancanieves” como marca sin un calificativo “Disney”, si no es eliminar injustamente toda otra competencia?

Es más, instamos a la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de los Estados Unidos (USPTO), a la agencia responsable del registro de marcas registradas y diseños de la Unión Europea (OHIM) y a otros legisladores del mundo entero que dejen de colaborar con este abuso fomentando los cambios necesarios para evitar de una manera eficiente que las obras de dominio público sean acaparadas por ningún grupo, ya exista solicitud o título legal. Porque o el dominio público es compartido por todos o es entregado a unos pocos elegidos sólo porque siempre parecen tener los medios y los fondos necesarios para salirse con la suya.

A ver, tenemos experiencia suficiente como para saber que lo que pretendemos aquí puede parecer una vana contienda de David contra Goliath –o de hecho, Blancanieves contra su celosa Madrastra. A primera vista, siempre parece más sencillo y precavido sentarse y no hacer nada. Pero todos estamos siendo testigos de estructuras de poder más grandes e injustas que estos días tiemblan y caen, y seguro que los opresivos conglomerados mediáticos del mundo no son inmunes a un resultado así.

Por mi parte, no sé si el mundo está preparado para que La verdadera Blancanieves vuelva de su estancia con los siete enanitos y tome posesión de su legítimo patrimonio. Pero sé que al final, como siempre, serán los hombres corrientes, mujeres y niños de todo el mundo los que, una vez se hagan cargo del asunto, determinen el curso futuro de los acontecimientos.

En conclusión, no tomemos a la ligera las injusticias de un mundo como éste. Y es que cualquier opresión adicional, incluso en la diversión y el entretenimiento -como los continuos empeños de Disney por impedir que cualquier actualización de La Blancanieves supere su versión animada de 1937- nos hace sentir un tanto más pequeños e impotentes ante la posibilidad de, algún día, vivir en uno mejor.




Nadie puede “poseer” jamás a Blancanieves, ni debería permitírsele intentarlo, especialmente a base de flagrante intimidación con marcas registradas. La leyenda de Blancanieves tiene siglos de antigüedad. Su autor o autores originales son desconocidos. Ambos, el nombre y la historia de Blancanieves se han convertido en parte de nuestro patrimonio colectivo en el campo de las artes y la literatura.

Consideramos que estas cuestiones son tan evidentes por sí mismas que no debería ser necesario defenderlas repetidamente de tanto en cuanto. De hecho, la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de los Estados Unidos (USPTO) ha solicitado recientemente comentarios públicos al respecto de las Tácticas de Litigio de Marcas Comerciales, y por una buena razón. ¿Cuándo va nuestra civilización a reconstruir y volver a un mundo legal que todos podamos entender y respaldar?

Naturalmente, La verdadera Blancanieves es tan sólo mi aportación personal a la historia tradicional. No estoy reclamando que deba ser la única. Como dije en mi prólogo, cualquiera es libre de quererlo o dejarlo. Pero siempre ha sido una de mis mayores aspiraciones el que las generaciones venideras de niños fueran motivadas e inspiradas por las aventuras de Blancanieves de la misma forma que yo lo he sido durante estos años.

Mi aspiración solamente ha sido recibir y llevar la antorcha de la joven princesa, pues éste es el poder del maravilloso instante creativo del dominio público y la razón básica por la que Blancanieves y otros cuentos antiguos todavía existen: cuantos más portemos su llama, tanto más durará la leyenda.

Siempre he visto a la empresa de Walt Disney como un compañero de viaje en este respecto. Y exigiría a Disney, si pudiera y si alguien me escuchara, que valorara las historias que tan despreocupadamente arrebata al dominio público y las respetara por más que no sólo por su potencial de generar dinero.

¿Pero realmente puede ser tan terrible volver sin más a la típica justicia de siempre y a las prácticas comerciales sensatas? Volver a trabajar por algo propio y a merecerse los resultados de los esfuerzos de uno mismo, con métodos justos como se espera del resto de nosotros. Eso es todo lo que pedimos al imperio de Mickey Mouse. ¿Es que estamos pidiendo demasiado?


Saludos cordiales,

Harald Walter Azmann
Autor de The True Snow White




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Anuncio de Walt Disney Land


Exactamente, ¿cuántas películas de Disney son de hecho historias originales?  3 de enero de 2002
La cuestión es: la creatividad humana no aparece de la nada. Ellos no lo saben, pero en su incansable forcejeo por el poder pueden acabar matando la proverbial gallina de los huevos de oro. Y acabaremos en un mundo aburrido donde la mayoría de las avenidas han sido cortadas al pensamiento creativo.


‘Libera el ratón’ por el bien de la creatividad  7 de octubre de 2002
En su larga e ilustre carrera, Disney ha sido el máximo beneficiario del dominio público, ese gran océano de metáforas, melodías, imágenes e ideas en el que las obras originales se pondrán a disposición de cualquiera una vez caduquen sus derechos de autor como marca protegida. Pero ahora Disney y otros gigantes del entretenimiento quieren cambiar las reglas y quedarse con sus creaciones apartándolas del uso público tanto tiempo como puedan.


Walt Disney entendía el valor del dominio público
15 de enero de 2003
¿A quién le han robado? A ti. A mí. ¿Quién ha ganado? Los magnates mediáticos de avaricia ilimitada van a percibir miles de millones en concepto de obras que hace tiempo que ya deberían haber entrado en el dominio público.


Cuando los ratones se hacen demasiado grandes
29 de febrero de 2004
Michael Eisner ha dejado muy claro cuáles son sus prioridades. En una circular al personal en 1981 escribió “No tenemos la obligación de hacer arte. No tenemos la obligación de hacer declaraciones. Hacer dinero es nuestro único objetivo”. Mickey Mouse se ha pasado de lo grande que se ha hecho. Ya no es tan majo él. Es la cara de la avaricia desenfrenada y de los estereotipos dañinos.


Disney cogido pirateando el dominio público – ¡y a los niños!
15 de octubre de 2004
¿Cuándo parará Disney de robar del dominio público? Va en serio, es como coger un CD de una tienda de discos y no pagar… excepto que el propietario de la tienda de discos está muerto… y bueno, la tienda es en realidad el compendio del conocimiento humano… y el CD es parte de nuestra historia cultural colectiva.


Disney quiere derechos de autor infinitos  24 de septiembre de 2006
Naturalmente, ni esto acierta a dar con el duro y verdadero quid de la cuestión de Disney, que es: “Casi todas las películas producidas desde que se hiciera el primer dibujo de Mickey se están pudriendo y cubriendo de cieno. Nadie puede devolverles la vida porque no aciertan a saber de quién son, 78 años después de los hechos. ¿Por qué deben desvanecerse todas esas películas; para que tú, Disney, puedas ir haciendo dinero de menos de un uno por ciento de las obras creativas desde 1920?”


Apropiación de tierras en el Reino Mágico  30 de enero del 2007
Esto no es insignificante. Se entendería que Disney intentara proteger sus propias interpretaciones de personajes ya existentes, pero su solicitud de las llamadas “marcas denominativas” implica derechos exclusivos para utilizar todos esos personajes. Si Disney consiguiera esas marcas registradas (que cubren “películas cinematográficas”), ¿sería entonces imposible hacer -o al menos comercializar- otra grabación sin el permiso de Disney? ¿Va a ser esto un blindaje de los derechos de autor que entra por la puerta de atrás?


Iniciación a los derechos de autor explicados por personajes de Disney 25 de julio de 2007
Cuentos de Disney arrebatados al dominio público: 17. Cuentos de Disney aportados al dominio público: 0.


Cómo funcionó en realidad  8 de agosto de 2008
Mientras tanto, Disney VIOLABA el dominio público (la Sirenita, Blancanieves, Juan y las judías mágicas, etc.) en todo lo que podía y empezaba a lanzar denuncias cuando otros producían obras rivales basadas en obras del DOMINIO PÚBLICO.


¿Cómo comercializaría Walt Disney en 2009?
30 de diciembre de 2008
Walt Disney, el hombre, era a partes iguales un genio de la tecnología y un cuentacuentos. Se inspiró en historias por las que resonaba nuestra humanidad y las contó de una manera nueva y chispeante que dio forma a experiencias inolvidables. A su vez, supo cómo manejar las estrategias con poder para atraer al consumidor y le inundó con múltiples variedades de su mensaje, insistiendo siempre en las historias centrales. Por ejemplo, Blancanieves fue una película, un viaje, una muñeca, un libro, un vestido, un programa de televisión, dibujos animados y un conjunto de experiencias, y todo ello contribuyó notablemente a la magia del total.


¿Ha plagiado Walt Disney al dominio público?
28 de diciembre de 2009
Se dice “plagiar” en este contexto porque Disney ha cogido la idea, la ha encerrado (lo cual es correcto por un tiempo limitado tan sólo) para después abusar de la ley de derechos de autor evitando que sus enmiendas volvieran al dominio público. Están “robando”, de hecho.


Educando a princesas valientes en un mundo “disneyficado”
3 de noviembre de 2009
Llevé a mi hija Lyla de 3 años a una fiesta de Halloween este fin de semana. Habían nueve niñas. Seis de ellas iban vestidas de rosa y como princesas de cuento. Las otras tres eran variaciones del mismo tema: un ángel, Cleopatra y una gatita súper-princesa de color violeta. ¿Cómo ha sucedido una cosa así? Hace una década, la empresa lanzó una línea de princesas, insuflando nueva vida a los viejos modelos como Blancanieves y creando otros nuevos. Dirigió su campaña publicitaria a niñas de la edad de Lyla.


¿Cómo puede Disney saquear el dominio público?
11 de enero de 2010
Siempre me he preguntado cómo una empresa como Disney puede saquear una historia como la Cenicienta del dominio público y luego registrarla para que nadie pueda basarse nunca más en esa historia, ahora y por los siglos de los siglos. ¿Es que me estoy perdiendo algo?


Disney solicita registrar la marca “Dios”  19 de febrero de 2010
Bueno, quizás no tanto, pero seguro que la cosa anda en sus planes corporativos. Lo que sí es cierto es que Disney ha solicitado registrar como marca a la Princesa Aurora, el personaje principal de muchas versiones de la Bella Durmiente, en teatro, ballet, libros y películas. Esto es una intentona ridícula y exagerada por parte de una indomable multinacional para agarrar, monopolizar y beneficiarse ilegítimamente del uso de un personaje que ha pertenecido al dominio público desde mucho antes que Disney dibujara siquiera el primer par de orejas de ratón.


Lo que enseña Disney  25 de mayo de 2010
Disney nos enseña que no está mal robar del dominio público, a la vez que se las ingenia para asegurar que tus creaciones propias no entren ahí nunca.


‘Alicia’ alcanza los mil millones de dólares mientras Disney y otras productoras se aprovechan de los cuentos de dominio público
27 de mayo de 2010
Disney ha salido de la madriguera del conejo y ha anunciado que la versión en 3D de Alicia en el País de las Maravillas dirigida por Tim Burton ha superado los mil millones de dólares en las taquillas internacionales. Esto significa que, al no ser una segunda parte de otra, la película sólo se sitúa por detrás de Titanic y de Avatar. A la vista de un final feliz como éste, no sorprende que Disney y otros estudios hayan puesto precio a los cuentos de dominio público.


Disney intenta registrar a la Princesa Aurora  26 de junio de 2010
Dudo que Disney sea capaz de ir imponiendo su marca sobre los ballets que ya existen; además su solicitud de registro de marca no intenta siquiera alcanzar los usos en el terreno literario. También es muy probable que la marca registrada que se les otorgue se limite a algo así como “La Princesa Aurora de Disney”.


Cuando los padres se preocupan por la cultura de la princesa
3 de septiembre de 2010
El primer error fue invitar a Blancanieves a nuestras casas. Parecía inofensivo al principio. De alguna manera, durante sus aventuras pre-escolares, nuestras hijas de 3 años oyeron hablar de la damisela de alabastro y se quedaron intrigadas. Así que compramos el clásico de Disney. Nuestro segundo error fue abrirle la puerta a la Bella Durmiente. El tercer error fue no reconocer los dos primeros errores, o lo que es decir, dejar tontamente acampar a la Sirenita en el salón de casa.


La hipocresía de la plutocracia 20 de septiembre de 2010
Sobre el abuso de las leyes de propiedad intelectual por parte de un pequeño grupo de adinerados.


Disney ha construido un imperio con obras del dominio público
15 de octubre de 2010
Es bien sabido que Walt Disney construyó su imperio mediático usando cuentos de hadas del dominio público. Empezó con su primer largometraje animado, “Blancanieves y los siete enanitos” en 1937. Continuó con “Pinocho” (1940), “La Cenicienta” (1950), “Alicia en el País de las Maravillas” (1951) y “La Bella Durmiente” (1953). Disney hizo sus cambios en todos esos cuentos y creó un entretenimiento familiar tremendo. Pero hoy en día la corporación Disney es uno de los paladines más incondicionales para ampliar el terreno de los derechos de autor. Como la primera película de Disney “El Botero Willie” (1928) está cerca de ver caducar la protección que le ofrecen sus derechos de autor, Disney desata su ejército de grupos de presión y de abogados para convencer a los legisladores de extenderlo.


Cultura libre. Capítulo Uno: Creadores
Desde 1790 hasta 1978, el plazo medio del derecho de autor no superó nunca los 32 años, lo que significa que la mayoría de la cultura con sólo una generación y media de edad se liberaba para cualquiera que quisiera seguir componiendo a partir de ella. El equivalente hoy por hoy sería que aquellas obras de creación entre los años 60 y los 70 quedan ahora disponibles para que Walt Disney se base en ellas. Pero, al parecer, hoy el dominio público se supone que es sólo respecto a los contenidos anteriores a la Gran Depresión.


Esperando a Esperando a Godot…  1 de enero de 2011
Si vives en Europa, el 21 de enero de 2011 será el día en que cientos de autores que van desde Leon Trotsky a Nathanael West se incorporarán al dominio público –donde estarán a disponibilidad de todos para usarlos, reeditarlos, traducirlos o transformarlos. ¿Y qué está entrando en el dominio público de los Estados Unidos? Desgraciadamente, ni una sola obra publicada va a entrar en el dominio público este año. Ni el año que viene. Ni el siguiente año. De hecho, en los Estados Unidos ninguna publicación entrará en el dominio público hasta 2019. Somos la primera generación en negarse a sí misma nuestra propia cultura. Casi ninguna obra creada durante tu tiempo de vida podrá ser, sin acción explícita por parte de su creador, puesta a tu disposición para reproducirla o basarte en ella. No tenía por qué haber sido así.


¿Cuándo entran las obras en el dominio público?  5 de enero de 2011
El dominio público no se va ampliar de nuevo hasta que no caduquen los derechos de autor en 2019 –a menos que el Congreso vuelva a alargar el plazo de estos derechos. Y ya puedes apostar lo que quieras a que los intereses privados ya están dispuestos a presionar para conseguir esa extensión cuando llegue la hora. El estado de dominio público de Mickey Mouse continúa sin resolverse en los juzgados. La gente tiende a tener mucho miedo de los abogados de Disney. No me puedo imaginar el por qué.


Personaje de dominio público
Dada la predisposición del Congreso de alargar la duración de los derechos de autor tanto tiempo como Hollywood lo exija, es perfectamente posible que, al menos en Norteamérica, el estanque de personajes de dominio público haya alcanzado su tamaño máximo y ya no vaya a crecer más, excepto por accidente o por despiste. 2010 fue el año en que no se hicieron nuevas aportaciones al dominio público americano de obras con derechos de autor en caducidad, un dato que se repetirá por muchos años más a menos que la ley cambie debidamente.




Enlaces a documentación relevante


The True Snow White (245377) 10.06.2008 Austria ● registrado
The True Snow White (8752404) 06.04.2010 Europa ● en proceso
La oposición de Disney (1710063) 21.12.2010 ● en proceso



Marcas europeas registradas por Disney:
Buscar una marca registrada europea (OHIM)


Blancanieves (5235502) 02.08.2006 ● registrado

Pinocho (5239223) 03.08.2006 ● registrado

Cenicienta (5238118) 03.08.2006 ● registrado

Alicia en el País de las Maravillas (5618251) 16.01.2007 ● registrado

Peter Pan (5235049) 02.08.2006 ● registrado

Bella Durmiente (5235205) 02.08.2006 ● registrado

La Pequeña Sirenita (414193) 20.12.1996 ● registrado



Marcas estadounidenses registradas y exclusivas de Disney:
Busca una marca registrada en Estados Unidos (USPTO)


Blancanieves (77618057) 19.11.2008 ● en proceso
Blancanieves y los siete enanitos de Walt Disney (75544254) 27.08.1998 ● registrado

Pinocho de Walt Disney (75545690) 27.08.1998 ● registrado

Dumbo de Walt Disney (75544253) 27.08.1998 ● registrado

Bambi de Walt Disney (75544252) 27.08.1998 ● registrado

Cenicienta (77130148) 13.03.2007 ● registrado
Cenicienta (77098334) 02.02.2007 ● registrado
Cenicienta (74020377) 16.01.1990 ● registrado
La Cenicienta de Walt Disney (75543711) 27.08.1998 ● registrado

Alicia en el País de las Maravillas de Walt Disney (75544251) 27.08.1998 ● registrado

Peter Pan de Walt Disney (75544250) 27.08.1998 ● registrado

Bella Durmiente (77197925) 05.06.2007 ● registrado
Bella Durmiente (77173609) 04.05.2007 ● en proceso
Princesa Aurora (Bella Durmiente) (77130191) 13.03.2007
● en proceso
Bella Durmiente (77098498) 02.02.2007 ● registrado
Princesa Aurora (Bella Durmiente) (77098465) 02.02.2007 ● registrado
Bella Durmiente de Walt Disney (75543891) 27.08.1998 ● registrado

El Libro de la Selva de Walt Disney (75543712) 27.08.1998
● registrado

Ariel (La Pequeña Sirenita) (77098289) 02.02.2007 ● registrado


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